lunes, 23 de marzo de 2009

Capítulo V - Enzo, Josep y Franck


Karim y Saïd seguían calle arriba, en silencio. De vez en cuando Karim le echaba un vistazo a su amigo, que ya se había dado cuenta que algo no iba bien.

-¿Qué pasa contigo tio? -preguntó Karim mientras pasaban por el Boulevard St. Denis-, estas raro, ¿pasa algo?
-No tengo nada -respondió sin ganas Saïd-, sólo que los porros me subieron muy rápido.

Hubo un silencio, pero no uno incómodo, sino de esos en los que unos se quedan mirando mutuamente hasta el punto de sonreir y estallar a risas. Eso mismo pasó con los dos amigos. Estallaron en risas y Saïd abrazó a su amigo, Karim no entendía a que se debía ése abrazo.

-¡Vaya, tío! -dijo Karim con una amplia sonrisa-, esque llevamos todo el día fumando, pensé que estabas mal.

Saïd seguía con esa amplia sonrisa en la cara.

-¡Caraculo el útlimo que llegue al locutorio! -gritó Saïd mientras corría, Karim le siguió corriendo.

Karim y Saïd eran amigos desde antes que ellos razonaran, eran inseparables, pero a pesar de ellos, Saïd nunca le contó a su amigo su peor recuerdo; era muy suyo. Los muchachos seguían corriendo, entraron por rue l'Echiquier y llegaron a un locutorio, al locutorio de Shazad, un pakstaní que llevaba siete años en Francia, tenía tres locutorios; uno en Gare de l'Est, en Cité y en Rue l'Echiquier. El de l'Echiquier no era muy grande, tenía una puerta de cristal con un escritura; THE SHAZAD HOUSE CALL. También tenía una pequeña ventana con un papel hasta la mitad de la ventana con los precios de las llamadas al extranjero.

-Qué tal Shazad -saludó Karim acercándose al mostrador, habían diez relojes con diferentes horas de; París, New York, Londres, Berlín, Marrakech, Paquistán, Buenos Aires, Roma, Sidney y Tokyo.

-¡Vaya pero si son mis amigos! -dijo Shazad abriendo los brazos de la emoción- ¡Los buenos de Saïd y Karim!

Shazad era un sujero no muy alto, de piel oscura, con mucha barba, y un turbante beig, también llevaba una túnica celeste.

-Hola Shazad -saludó Saïd con la mano-, cuánto tiempo sin verte.

Shazad salió del mostrador para abrazar a los muchachos, fue muy efusivo, les ofreció un poco de licor de Onena.

-No gracias -dijo Karim, pero era demasiado tarde porque Shazad ya había servido tres copitas con el licor. Ambos muchachos, solo por cortesía aceptaron sus copas-, tenemos que llamar a España, Shazad -Karim dió un trago largo a su copa, lo acabó-, nos urge.
-Sí -dijo Shazad, y les hizo un gesto para que le siguieran, les hizo cruzar una puertita detráz del mostrador-, como no, pasen.

Shazad colgó un letrero en la puerta del locutorio; CLOSED/FERMÉ/CERRADO. Y entró por las puertita guiando a los muchachos. Cruzaron una puerta de madera, entraron a un rellano donde habían toda clase de maletas viejas, "es por aquí" les dijo mientras camaniaba por un pasillo muy angosto, poco iluminado, caminaron un poco y llegaron al final, había una puerta pequeña cerrada con un gran candado de seis digitos. Shazad hizo una maniobra y "CLACK" sonó el candado. Abrió la puerta e hizo que los muchachos entraran a una habitación pequeña pero bien iluminada, había un sofá grande en el medio del salón y una mesita de madera a su costado, encima había un teléfono, en las paredes había cuadros con escrituras en urdu. Shazad les invitó a sentarse.

-Marquen el 0036 -dijo Shazad acercándoles el teléfono- antes del número al que llamarán -y Shazad se fue-.
-De acuerdo -dijo Saïd, y le dió el telefono a Karim- ¿Tienes el teléfono de Franck?

Karim sacó su billetera, estaba muy gruesa y llena de papeles inservibles. Se puso a ver papel por papel, Karim murmuraba algo así como "lo tenía por aquí". Siguó buscando un rato hasta que lo encontró.

-Aquí lo tengo -Karim ya estaba sudando-, sabía que lo tenía por aquí.

Le dio el papel a Saïd, éste tomó el teléfono y marcó y luego esperó. Nadie contestaba.

-Creo que no ha nadie -dijo Saïd-.
-Inténtalo de nuevo -insistió Karim-, tenemos que ubicar a Franck. Abdel depende de nosotros.

Saïd volvió a marcar.

"Si diga" le contestó un chico de vox aspera.
-¡Franck! -gritó Saïd-.
"Oh, es para Franck, un momento"

Saïd se quedó esperando, le hizo un gesto de espera a Karim y escuchaba que llamaban a lo lejos a Franck.

-¿Aló? -dijo una voz casi rota-, habla Franck.
-Qué pasa tío -dijo Saïd-, soy Saïd.
-¡Vaya! -Franck pegó una carcajada- Pero si es el pequeño Saïd, como estas, cuanto tiempo sin saber de tí.
-Bien tío, estoy con Karim.
-¿Cómo está ese drogradicto? -Franck pegó otra carcajada-.
-Franck -Saïd puso voz de intriga-, ¿quién contestó?, no entendía mucho, era español cierto.
-Sí, bueno, es Josep un compañero de piso.
-Y viven ustedes dos.
-También está Enzo, que es de Uruguay -Franck hizo una pausa y preguntó otra vez-, ¿qué tal todo?

Saïd se quedó mudo un momento, no sabía por donde empezar. Karim le quitó el teléfono a Saïd.

-Hey Franck, soy Karim.
-¡Vaya Karim!, cómo te vá.
-Como siempre y en lo de siempre, ya sabes, por aquí pasaron muchas cosas, sabes, Mehmet fue asesinado -Franck hizo un grito ahogado-, nadie sabe quien fue, pero sí se sabe que Vinç está detráz de todo.
-Mehmet muerto -Franck quedó un poco desconcertado-, fuí al instituto con él, no eramos amigos pero...
-Franck, tio, no tenemos tiempo para sentimentalismos -le cortó Karim, tomó aire-, necesito, digo necesitamos un favor, sólo tú puedes ayudarnos.

Franckse quedó en silencio un momento, luego reaccionó.

-Sí dime -dijo finalmente Franck-, que puedos hacer por ustedes, ¿no tendrán que ver con la muerte de Mehmet?
-Para nada -respondió Karim-, verás, Mehmet trabajaba junto con un amigo, Abdel para Vinç...
-¿Abdel?¿el argelino?
-Sí ése, déjame terminar por favor, este Abdel está en la mira de Vinç y tenemos que ayudarle porque es amigo nuestro y queríamos pedirte si puede darle asilo por un tiempo, hasta que se arregle esto, ¿podrás tío?

Hubo un silencio.

-Solo por un tiempo....

Franck sguía sin responder

-Solo tu puedes ayudarnos...
-Bien -dijo Franck-, pero solo por un tiempo, recuerda que yo no quiero saber nada de Vinç.
-Sí tio solo por un tiempo.
-Bien, nos acomodaremos con Enzo y Josep.

Saïd le quitó el teléfono a Karim.

-¡Gracias tio! sabía que nos ayudarías.
-No pasa nada Saïd, somos amigos, es lo mínimo que puedo hacer por ustedes, además les debía una.
-Olvida eso -dijo Saïd-.
-Y para cuando tendrá a Abdel por aquí.
-En dos semanas -ahora era Karim-.
-Bien, llamenme en dos día y acordamos todo.
-De acuerdo -dijo Saïd-, ahora si nos tenemos que ir, tenemos que contarle la noticia a Abdel, se pondrá felíz.
-De acuerdo, espero su llamada.
-Adios -dijeron los muchachos a unisono-.
-Adios.

Y ambos colgaron.

No hay comentarios: