jueves, 26 de febrero de 2009

Capítulo II - Trocadéro


-Qué pasa Saïd -saludó, casi sin ganas un muchacho a Saïd, le saludó alzando su brazo derecho y de pasada. Saïd, muy conocido, sólo se limitó a saludarlo con un movimiento de cabeza, luego siguió camindo, junto con Karim-.

Se dirigía a la estación del metro de Strasbourg-Saint Denis, daban pasos lentos, Karim mató el porro y lo tiró justo donde dormía una indigente -lo siento- se disculpó Karim, mientras se disculpaba y andaba, seguía con la vista a la indigente que cogía el porro, le echaba un vistazo, y lo tiraba.
Saïd rió sobre la nariz.

-¿Dónde vive Abdel? -preguntó Karim mientras bajaban las escaleras de la estación-.
-Nosé, pero lo encontraremos en Faubourg, siempre está allí.

Se colaron en el metro, Karim estubo a punto de irse de narices.

-Deberían hacer las puertitas más abajo -se quejó Karim mientras se acomodaba y limpiaba los vaqueros-, casi me mato.
-Si los hacen más abajo, todos se colarían, además tu eres muy alto, lo que pasa es que eres torpe con las piernas.
-¿Qué te han hecho mis piernas? -recriminó Karim-, ¿Qué pasa?, ¿Por qué te... -Shhhh...-

Le interrumpió Saïd.

-Mira -dijo Saïd en voz baja y con cierto aire lúgubre, señalando a un sujeto pelirrojo, alto, con razgos toscos y vestido de cuero negro, de los tipos que nomás con verlos ya te inspiran cierto miedo -, allí está Vinç, ¿lo ves?... hablando con ése guardia.
-¿Qué le estará diciendo? -Karim trataba de no mirar a otro lado-, crees que le estará vendiendo armas.

Saïd le hizo un gesto con el codo a Karim, como para seguir avanzando.

-Nosé tío -le respondió Saïd en voz baja-, sería mejor que nos vayámos yá.

Vincent Françoïse Gorcouff, nacido en una de las zonas más exclusivas de Bordeaux, su padre, era general de l'Armée de terre. Desde joven, ya tenía un contacto, muy directo con toda clase de armas, las conoce muy bien, es una especie de doctor de las armas. A los 16 años, conoció a Hubért "pied de fer" Fióréntino, un narcotraficante, el más peligroso de Bordeaux yá por 1986, y mejor amigo de su padre, que era evidente que tenía mucha influéncia en Francia. Al cumplir la mayoria de edad, Vinç avasteció de armas a "pied de fer", hasta 1997. En enero del '97, Laurent "Le marseillaise" Malouda, mano derecha de "pied de fer", asesinó, en una revuelta de l'armée contra en narcotráfico en Bordeaqux, al general Jean-Françoïse Gorcouff, sí, padre de Vinç, esto enfureció a Vinç, y le volvió un renegado, así que él, completamente SÓLO, se cargo a la banda de Les Mousquetaires, incluso a su líder o cabecilla, "pied de fer", llenándole, cómo alguna vez se dijo en el wild west, los pulmones de plomo. Se ganó el respeto de muchos, el odio de otros, seguidores de "pied de fer", o mienbros de l'armée, por eso se fugó a París, se dice que vive entre el distrito VII y el X, ahora, se dedica a la venta de armas, pero no a narcotraficantes, sino a sicarios, pandilleros, regenegados, incluso a mienbros de le police.

-¿Dónde está Abdel? -preguntó Saïd a un muchacho sentado en una banca-.
-En el bar -respondió el muchacho señalando un bar justo frente a ellos-, lleva mucho tiempo allí.

Karim y Saïd se dirigieron al bar, se veía muy angosto, tenía una venta a pequeña, y una puerta de madera, muy gastada, con unas letras escritas con un cuchillos "Abierto", y arriba, colgaba un letrero escrito en letras doradas, muy gastadas, sobre un fondo de madera igual de gastado, que rezaba "Trocadéro". Entraron, la puerta hizo un chillido molesto, por dentro, tenía muy mal aspecto el bar, incluso peor que de fuera, la barra estaba a la izquierda, en la que el camarero estaba con un delantal blanco, con manchas de, ha saber qué, habían tres clientes en la barra, que alzaron la vista discretamente al entrar los muchachos. A la derecha, tres mecitas, muy gastadas, con tres sillas cada una. Sólo un muchacho ocupaba una meza, la última de todas. El sujeto que estaba sentado les saludó con el brazo, tenía una botella medio llena de 1660, las otras persona ya había dejado de verles.

Saïd se acercó al camarero.
-Una 1660, y...
-Una Kronenbourg -pidió Karim-, sin vaso.

Cogieron sus cervezas, y se sentaron con el muchacho en la mecita.

-¿Quieres algo Abdel? -ofreció Saïd-.
-No -respondió éste alzando levemente su botella-, estoy servido.

Abdel era un muchaccho alto, más que Karim, cabello corto, nariz muy ganchuda pero apuesto, muy delgado, lo que le favorecía mucho, estaba muy bien afeitado.

-¿Qué tal tío? -preguntó Abdela a Karim-, ¿Tu hermano está mejor?
-Sí, solo tiene un corte en la espalda -dijo Karim señalandose la espalda-, y la naríz rota, se recuperará.
-Me alegro - y pegó un sorbo largo a su cervza, la dejo medio vacía, Saïd y Karim le imitaron-, y tu Saïd, mucho tiempo sin verte, Moha te vió ayer en Châtelet, ¿qué hacías por ayá?

-Buscaba a Samir y Didier, quedamos en pillar algo
-Aún me queda chocolate, del que le pille a Mikaël, está bueno -dijo Abdel-.

Abdel sacó una barrita, quedaba bastante aun, sacó también un cigarrilo; Marlboro. Saïd y Karim dieron un sorbo largo a las cervezas. No sabían como sacar la conversación de lo que había visto en la tele. Hubo un silencio incómodo mientras Abdel liaba el porro.

-Saben lo de Mehmet -rompió el silencio Abdel-.

Saïd y Karim se miraron. Era el momento.

-Sí -respondió Karim -una lástima, le conocía desde que éramos pequeños.
-¡Mierda! -Abdel pegó un golpe en la meza, haciendo retumbar las botellas, los demás clientes, se giraron y se volvieron tan rápido que apenas Karim se dió cuenta-, sabía que era una mala idea, pero, joder, necesitábamos la pasta, en serio.

Saïd estaba mudo, era un muerto viviente.

-¿Qué pasó? -preguntó Karim-.

Abdel miró a todos los lados. Se acercó lentamente, sobre la meza a los muchachos, estos también se acercaron ligeramente y a su altura.

-Conocen a Vinç, ¿cierto? -preguntó Abdel en voz baja, los muchachos afirmaron con la cabeza-, estubimos trabajando para él, repartiendo mercadería, ustedes ya me entienden, era dejar la mercadería y recoger la pasta. Pues ayer, estabamos en ello, cuando salieron de la nada unos sujetos, nos le ví bien la cara, la cosa que empezaron a dispararnos, dejamos la mercadería en el suelo y fuímos corriendo hacia la furgoneta, desafortunadamente, una le dió a Mehmet, yo no me dí cuenta hasta que estaba dentro de la furgoneta, pero estaba cagado, así que lo dejé allí. Lo peor es, que estoy jodido, Vinç busca que matarme, cree que la cagué, y no aceptará disculpas, me quiere muerto, quiere quitarme del camino, tengo que huír de Faubourg.

sábado, 21 de febrero de 2009

Capítulo I - La Muerte de Mehmet


Tal vez esta historia, a punto de ser escrita, suene repetida, suene gastada, pero quien sabe si se dió, o si se volverá a dar. Abdel Fayid, argelino, veinte años, residente en Paris, Francia. Nadie sabía donde vivía, pero se le veía frecuentar mucho los barrios cercanos a Faubourg, tal vez porque se sentía cómodo allí, quién sabe.
Poca gente lo conocía, pese a haber vivido casi toda su vida en Francia. Apenas conocía Aïn Defla, cuidad que lo vió nacer. Dicen que llegó con cuatro años a Paris, otros, dudan que sea argelino, había quienes decía que era marocaine.

Abdel, o Abdelille -como era conocido por sus amigos-, era muy humilde, como muchos otros argelinos residentes en Francia, pero nunca imaginó lo que le pasaría un tiempo más adelante.



-¡Karim! -gritaba un muchacho desde el otro lado de la sala, estaba viendo la tele- ¡Karim! Putamadre mira que hay en la tele.

Karim, un muchacho alto, de cabello negro y largo, y de barbilla muy poblada se acecó casi a saltos del lavabo al cuarto donde estaba el otro muchacho; la sala.

-¿Qué coño quieres Saïd? -preguntó Karim, se le veía cabreado-, me has pegado un susto, casi tiro el porro cabrón.
-Mira la tele y dame el porro -dijo Saïd señalando la tele mientras le pegaba un cale al porro de Karim-.

Karim se quedó firme frente a la tele.
Pasaban las noticias, sobre la muerte de un chico.

...la policia sigue investigando, aunque se especula que lo más seguro es que haya sido un ajuste de cuentas. Los forenses dieron parte a la policia y el cuerpo del joven tunecino; Mehmet Bouba será puesto a disposición de...

Ambos se quedaron en silencio mientras seguían dando la noticia.

-¿Y? -preguntó Karim con molestia- ¿Me jodes para esto?
-¿No te has enterado? -dijo Saïd casi sin creer la estupidez de su amigo, dió un pequeño cale al porro- ¿No sabes quié es Mehmet Bouba?- humeó.
-No.
-Te acuerdas de Mohammed.
-¿El carnicero?
-No, el otro.
-¿El hermano de Zarmirah?, la de las tetas grandes -dijo Karim señalandose los pechos-.
-¡Noooo! -Saïd estaba histérico, llevaba rato si pasarle el porro a Karim, se había apagado-, mierda tío, el que vende hashís, pasando el parque Choisy, ése el del hashís muy barato, tío..... si ayer le compramos...¿te acuerdas?

Karim miró arriba, le quito el porro a Saïd, se le llevo a la boca y lo encendió. Quedaba solo para un cale.

-¡Ah sí! ya sé quien es, esque conosco muchos Mohammed -dijo Karim mientras sacaba mechero para quemar su barra de hashis, quería otro porro, no había disfrutado del anterior -¿Qué pasa con él?

Saïd no lo podía creer, se llevó las manos a la cabeza, estaba indignado.

-Pues que Mehmet le debía mucha pasta al Moha -dijo Saïd, como explicandoselo a un niño-.
Karim seguía quemando el hashis, y mezclandolo con el tabaco, cogió un papel muy arrugado y en un abrir y cerrar de ojos ya le estaba dando un lengüetazo a la gomina.

-Do gdeo gue sea podéo -dijo Karim, aún pegando el lengüetazo-.
-¿Qué? -preguntó Saïd, ya se empezaba a cabrear-.

Karim prensó bien el porro, cogió el mechero, lo encendió y le dió una ligera pasada al porro.

-¡No tanto, que lo quemas! -dijo Saïd- ¿qué has dicho?
-Que no creo que sea por eso, el domingo Bouba le pagó a Moha 300 pavos, solo le debe 20.
-¿Cómo lo sabes?

Karim pegó un largo cale, cerró los ojos, disfrutando del porro, y luego humeó y le dió el porro a Saïd.

-¿Conoces a Abdel? -dijo finalmente Karim-.
-Y tanto -dijo Saïd mientras afirmaba con la cabeza-, el argelino, cierto.
-El mismo.
-¿Qué pasa con él?
-Fatih, me dijo que estubieron trabajando una semana; Mehmet y Abdel, para Vincent, sí el traficante de armas -se apresuró a decir Karim al ver que Saïd se disponía a interrumpirlo- les dieron mucha pasta por esos trabajos.

Saïd estaba aturdido, se le había vuelto a apagar el porro.

-¿Le crees a Fatih? -Saíd volvió a encender el porro-.
-Sí, porque es el cuñado de Vinç.

Ambos se quedaron en silencio.
Seguía fumando el porro.

-¿De donde has sacado este chocolate -preguntó Saïd- está de putamadre.
-Me lo dió Farid, es de Marruecos -respondió Karim- me debía pasta y de dió esto.
-De putamadre.

Seguía fumando.

-Sea quien sea el que mató a Mehmet -dijo Karim-.
-La ha cagado -completó Saïd, seguía fumando, Saïd mató el porro y sacó del bolsillo de su pantalón una cajetilla de Lucky, la abrió y sacó una barrita de hashis, y empezó a preparar otro porro.
-¿Llamamos a Abdel? -preguntó Karim, que ya llevaban un buen colocón- no veas el morao que se pilla con Abdelillo, de paso que nos cuenta que pasó, algo debe saber.

Saïd miróa a su amigo y le fabricó una sonrisa, mitad inocente, mitad malévola.

-Tengo que reconocer Karim -Saïd pegó un cale largo, el más largo hasta el momento -, que a veces tienes buenas ideas, vamos a buscar a Adbel, de paso que nos dá un poco de aire.

Saïd y Karim se levantaron, Saïd aún con el porro en la mano, y salieron.

jueves, 12 de febrero de 2009

November rain, G N' R; Use your illusion 1


Sin palabras. La guitarra de Slash llora.

martes, 10 de febrero de 2009

Deu n'hi do


Cosas en la vida, como el amor, me desconciertan, me intrigan, me dejan cojudo. Estar enamorado puede estar bien, sí, de hecho, pero, muchas veces nos entra la tontería de 'rayarnos' con preguntas, tal que así; ¿Será la persona ideal? o cosas por el estilo. Sería un insensato decir que nunca he estado enamorado, me ha pasado muchas veces, incluso hasta el día de hoy. Intento no buscar alguien yá comprometido, intento no cagarla, no se trata de 'buscar ' ni de buscar un amor de ensueño. La verda que ni yo mismo entiendo esto. Tengo la cabeza nublada a causa de este sentimiento, no me deja pensar en nadie, exceptuando a la persona que me tiene tonto.

Tal véz esté enamorado de la persona menos indicada, lo cual me da igual, también, por qué no, ni debería tener tanta próximidad con esta persona, pero de lo mucho que me gusta su presencia, no puedo alejarme de ella, ni tan sólo me planteo pasarme un jodido día sin ella, Me gusta tanto y la quiero tanto, pero aún así no debo estar con ella, me cuesta tanto no besarla cuando estamos juntos, me cuesta no abrazarla y decirle lo mucho que la quiero, se me hace un mundo no verla, no sentirla cerca mío, tal véz esta ella no sienta esto que siento yo, tal véz ella no sepa lo mucho que vale para mí que me regale una sonrisa, mirarle a los ojos.

Sólo con ella soy sincero, sólo con ella me muestro tal como soy, sólo ella sabe que me da miedo, que me gusta, que escucho, sólo ella se toma la molestia de llamarme a la 1:20 am para saber donde estaba, sólo ella se tomaría la molestia de escuchar mis relatos atentamente.

No puedo dejar de pensar en ella.